DESDE CUÈVANO

Desconfianza

Por: Juan Ignacio Morales Castañeda

2013-04-02

Hasta septiembre tienen de plazo los presidentes municipales para atender o no la propuesta del gobernador 3M en torno al recambio de lámparas para el alumbrado público, y tampoco es un ultimátum fatal. Fue el Congreso local el que empujó programas como este que tienden a la eficiencia y el ahorro de energía al reordenar el pago por el alumbrado público, ambos poderes, Legislativo y Ejecutivo obraron de buena fe. Pero la sospecha del negocio, el tráfico del diezmo, el extraño interés de algunos funcionarios empantanaron el proyecto del Gobernador y envenenan la relación de este con los presidentes municipales. Una de las peores consecuencias fue que ante la ausencia de operadores políticos del gobierno estatal se formalizara una alianza de alcaldes priistas, que para colmo hicieron bloque con los diputados de su partido. El tema pone además en relieve las grandes asimetrías entre los 46 municipios, habría un abismo entre la capacidad económica de León frente a los del noreste, los del corredor industrial y la periferia. Se agregan otras grandes diferencias geográficas y políticas, sólo en este asunto del alumbrado público, lo que sirva para Celaya nada tiene que ver con la cañada de la ciudad capital, ni habría comparación posible de la capacidad industrial instalada de Salamanca con la vocación artesanal de Purísima. La compra de las nuevas luminarias se resolverá de cualquier manera antes o después de septiembre, si en algo coinciden los alcaldes es en la exigencia de calidad y precio, según afirma el alcalde de Pénjamo Jacobo Manrique, que habla a nombre de sus colegas de todo el país. El problema será remontar este obstáculo de la desconfianza, el recelo de los alcaldes frente al gobierno estatal que se contamina a otros temas como el de la compra de los equipos de televisión para el proyecto Escudo, la adquisición de patrullas y armamento, etc. Una posibilidad de remontar la sospecha sobre los desaforados negocios del poder que estigmatiza la relación entre alcaldes y diputados con el gobierno es la oportuna rendición de cuentas, especialmente las del sexenio anterior, pero al parecer no es asunto de autoridades o de poderes, sino de partidos. VOCACIÓN DE CONFLICTO Ajeno a la mala relación entre poderes, a los asuntos que por sospechas de corrupción entrampan decisiones que debieran ser de trámite, el Comité de Adquisiciones del gobierno estatal, atiza las sospechas. Apenas el 5 de marzo, ese comité a cargo del octogenario Ricardo Suárez Inda, autorizó recontratar los servicios de un mal afamado proveedor involucrado en fraudes millonarios contra el gobierno estatal. No puede ser un descuido, una omisión ingenua de parte de funcionarios responsables precisamente de supervisar que las compras del gobierno sean transparentes y correctas, esto más bien parece vocación de conflicto. La recontratación de este proveedor de dudosa reputación involucra al Congreso porque en una auditoría del año pasado, el Órgano Superior de Fiscalización encontró que esa empresa falsificó documentos, aportó domicilios inexistentes y otras irregularidades para obtener siete contratos por 294 millones de pesos de la Secretaría de Salud. Mientras que los diputados apenas van a resolver, cuando el expediente llegue al pleno si recomiendan o no denuncia penal contra la empresa, una de las protagonistas de los más sonados escándalos de corrupción en el sexenio anterior, desde el mismo gobierno la avalan para que siga haciendo negocios. Estos proveedores de equipos médicos y fármacos son tradicionalmente corruptos, superan en generosidad al diezmo de los constructores, Guanajuato es sólo un cliente más en el mismo pantano de los negocios gubernamentales, el problema es que por acá se excedieron, pero los cuidan. De acuerdo a las lentas ruedas de la administración de la justicia o las otras más oxidadas de la supervisión de los gastos del gobierno,  los afortunados proveedores podrían defenderse en los tribunales de las graves corruptelas que encontró el Congreso. Pero no es necesario. Ya están haciendo nuevamente negocios con su cliente consentido, borrón y cuenta nueva, no pasa nada, este es otro sexenio. El problema no es que otra vez abusen de la confianza de los ¿”ingenuos”? funcionarios de la Secretaría de Salud o “traicionen” a los más veteranos responsables de las adquisiciones, sino que al formalizar la impunidad, socavan todavía más las de suyo malas relaciones entre el gobernador 3M y los alcaldes. El caso es que en el inicio del sexenio en lugar de las primeras piedras de las obras, de echar a andar los programas y políticas públicas, lo que ocupa el tiempo de los actores políticos y los funcionarios son los temas de la transa que no se acaba. En la última reunión de los alcaldes y diputados con el gobernador 3M sobre el tema de las lámparas, quedó claro que convence sobre sus proyectos, que el titular del Ejecutivo estatal actúa de buena fe y en el diálogo en corto es capaz de remontar sospechas  y dudas, recelos y desconfianza. ¿Qué pasa entonces con sus colaboradores? ¿No le ayudan o no le hacen caso.?
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